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Revista N° 35


UNA ESPECIALIDAD INTERMINABLE
Cómo un traumatólogo argentino terminó escribiendo el ABC de la Medicina Orthomolecular

El Dr. Alberto Concolino arrancó su carrera con una especialización en traumatología. Con los años, empezó a sentirse insatisfecho con los resultados de su trabajo, hasta que finalmente encontró una especialidad que, según él, verdaderamente mejora los problemas de sus pacientes. En esta nota, repasamos la carrera del autor del ABC de la Medicina Orthomolecular y el presidente de la Sociedad Argentina de Medicina y Bioquímica Orthomolecular (SAMEBO), además de contemplar el pasado, el presente y el futuro de la medicina ortomolecular, una disciplina que por muchos años fue denigrada como hechicería, pero que hoy en día se ha ganado el respeto del mundo científico, que comienza a valorar sus propuestas e ideas renovadoras.

CE: ¿Cómo fue la transición que lo llevó a la Medicina Ortomolecular?
Fue una transición profesional pero, seguramente, debida a una personalidad determinada. Nací como clínico y la traumatología fue mi primera especialidad. Después, fui haciendo otras especialidades, hasta desembocar - finalmente, después de 15 años - en la medicina ortomolecular. No tengo dudas de que esta será mi última especialidad. No porque no quiera seguir estudiando, sino todo lo contrario: la medicina ortomolecular es interminable. Es una especialidad tan amplia que no la voy a terminar nunca más. Es fantástico lo que me pasó a mí y lo que le pasa a colegas cuando van a una charla o al mismo curso que estamos dando acá en la Argentina. Personalmente, yo amo a la medicina. Sinceramente, me gustaría aprenderla cuantas veces pudiera. No estoy arrepentido para nada de haber seguido esta carrera, pero uno puede amar mucho sin necesariamente estar apasionado. Lo que ha hecho esta especialidad conmigo es hacerme recuperar la pasión por la medicina. Probablemente será por los resultados, será porque es algo absolutamente - no quiero usar la palabra novedoso - si no más bien creativa y, al mismo tiempo, terriblemente racional. Es como que no deja espacio para que surja ningún error.

CE: ¿Una definición básica de medicina ortomolecular?
La primera cosa que quiero comentar es que esto no es una nueva medicina ni nada por el estilo. De ninguna manera. Es una especialidad más. No sólo no es nueva - salvo como disciplina - sino que además es muy ortodoxa. Está basada en ciencias básicas: en la biología molecular, la bioquímica, la farmacología, la fisiología y, por supuesto, la patología. Todas estas disciplinas, que son básicas para la carrera de medicina, están subsumidas dentro de la medicina ortomolecular. Para que se entienda fácil: nosotros hacemos exactamente lo mismo que haría cualquier profesional. Pero le prestamos mucha atención a un descubrimiento que se hizo en los años 60, que le valió el Premio Nobel a Linus Pauling, que fue quien descubrió los radicales libres. De eso se trata esta especialidad, de descubrir, modular y tratar procesos degenerativos que nos llevan al envejecimiento, a las enfermedades crónicas y a las enfermedades degenerativas.

"La misión de la SAMEBO es la difusión de lo que es la medicina ortomolecular, la creación de un espacio donde los que quieran hacer esto tengan donde aprenderlo y no tengan que viajar mucho para instruirse”.
- Dr. Alberto Concolino

CE: ¿Cuáles serían algunos tratamientos básicos de la especialidad?
Es fácil decir: "descubrimos, modulamos y tratamos". Pero la producción de radicales libres se debe a muchas cosas. Primero está la producción endógena. El organismo mismo las produce, inclusive para defenderse, por ejemplo, de las infecciones. El problema es lo que ocurre cuando hay un exceso. Lamentablemente, los metales pesados producen un efecto oxidativo, algunos medicamentos producen un efecto oxidativo, la alimentación incorrecta produce un efecto oxidativo, el sol produce un efecto oxidativo... Estonces, son muchas más las causas que producen un efecto oxidativo que las que las curan. Por eso se terminan produciendo enfermedades crónicas y degenerativas.

CE: El proceso de quelación para remover los metales pesados, ¿ qué implica y cómo se lleva a cabo?
Quelación es una palabra griega, que significa "pinzas de cangrejo". Es un proceso bioquímico. Se inyecta una solución, que contiene una sustancia que se llama "ácido etileno diamino tetracético" - más conocido como EDTA - junto con otros nutrientes, habitualmente. Lo que hace EDTA es tomar los metales pesados, engancharlos y eliminarlos por vía urinaria. El mecanismo de quelación no es un descubrimiento nuevo. Existe desde hace 4 millones de años. Desde que el hombre es hombre. Por eso no se puede entender cómo hay gente que dice que no cree en el mecanismo de quelación. ¿Por qué? Todos sabemos que necesitamos el oxígeno para respirar. Pues, el mecanismo por el cual la sangre y el glóbulo rojo transportan el oxígeno a los tejidos y lo intercambian por dióxido de carbono, que es tóxico, es por un mecanismo de quelación. Así, desconocer este hecho, es desconocer un fenómeno biológico que nosotros tratamos de reproducir a través del EDTA.

CE: Para habar de algo más biográfico, cuéntenos un poco sobre su instalación en Paraguay y sobre su libro el ABC de la Medicina Ortomolecular.
Instalarse en otro país cuando ya uno es adulto, no es un proceso simple. Sobre todo cuando uno hace este tipo de especialidad, que, hace unos años atrás, estaba más cerca de la hechicería que de la medicina. Hoy, gracias a ciertos procesos mediáticos, parece ser que los que hacemos medicina ortomolecular somos todos genios. Yo tengo la suerte de hacer esto desde hace 15 años, así que no tengo que ver con los procesos mediáticos. Pero la realidad es que nunca fuimos hechiceros ni tampoco somos genios. Con respecto al ABC de la Medicina Ortomolecular, que es un libro que hicimos hace unos años atrás, justamente percibimos que existía un desconocimiento tan increíblemente grande - sobre todo en la clase médica - sobre lo que es la medicina ortomolecular, que nos vimos en la necesidad de plantear todo esto de lo que estamos hablando, desarrollado desde un punto de vista científico. Y así nació el ABC de la Medicina Ortomolecular. Está escrito muy coloquialmente, al punto tal que muchos de mis pacientes lo compran, sin que yo me entere. Y después me comentan que, bueno, entendieron casi todo.

CE: ¿Cómo se dio la posibilidad para escribir un libro?
Bueno, de alguna manera eso nació a partir de lo siguiente. Como hacía rato que hacíamos docencia, los colegas alumnos nos pedían material de lectura y antes no había tanto material. De hecho, el ABC de la Medicina Ortomolecular tiene un raro privilegio, que de ninguna manera es una virtud. Fue el primer libro escrito en español sobre este tema hasta aquella fecha. A partir de ahí, se escribieron otros libros. Pero el ABC fue el primer libro escrito en español. La bibliografía hasta ese entonces, en cuanto a libros, estaba en inglés o en portugués - ya que Brasil es la cuna de la medicina ortomolecular latinoamericana y de ahí aprendimos todos -. Entonces, el ABC tiene ese privilegio, ese raro privilegio, porque hasta ese momento no había ningún otro libro escrito en castellano sobre medicina ortomolecular. Sí había artículos, revistas. Pero libros en sí, no.

CE: ¿Cual fue su primer acercamiento a la medicina ortomolecular? ¿Cuando lo descubrió?
Fue un tema personal, te voy a decir un poquito por qué. Había hecho traumatología durante muchos años. Debo reconocer que, personalmente, siempre tuve mucho éxito con los pacientes. No sé si es por el tipo de relación que entablamos, pero siempre tuve mucho éxito. Ahora, ¿qué era lo que pasaba? Cada vez iba teniendo más éxito con los pacientes, pero menos éxito conmigo. Es decir, los pacientes se iban muy contentos porque yo les sacaba el dolor. Pero yo sabía que, en realidad, no estaba haciendo absolutamente nada para resolver sus enfermedades. Entonces empecé a pensar qué otra cosa podíamos hacer. Y ahí fue cuando encontré la medicina ortomolecular. Tomé contacto, un poquito antes del 2000, con el Dr. Efraín Olszewer, que fue de alguna manera mi maestro.

CE: ¿Cómo llegó a la presidencia del SAMEBO?
Bueno, justamente, surgió de manera parecida al ABC. Es una manera de explicar qué es todo esto, porque mucha gente, incluso profesionales, lo desconocen. Usted escucha, por ejemplo, a colegas que dicen: "Yo no creo en esto". Como si la ciencia fuera un acto de fe. Hay cosas que no tienen lógica. La misión de la SAMEBO es la difusión de lo que es la medicina ortomolecular, la creación de un espacio donde los que quieran hacer esto tengan donde aprenderlo y no tengan que viajar mucho para instruirse.

CE: ¿Desde cuándo existe el SAMEBO?
Desde el año 2008. Y el año pasado ya empezó a funcionar a pleno. Yo estoy desde la formación misma del SAMEBO, estuve entre los que empezamos este proyecto. Anteriormente, existía otra sociedad que fue la que dio los primeros pasos en la difusión de esta disciplina en Argentina

CE: ¿Qué tipo de caminos vislumbra para el futuro de la medicina ortomolecular?
Muchísimos. Yo insisto en esto: no es una nueva medicina, no es cuestión de cambiar lo que se ha hecho hasta ahora por la medicina ortomolecular. Al contrario. Yo creo que la medicina ortomolecular podés aplicarla a tantas enfermedades, que creo que es un fantástico complemento para cualquier tipo de especialidad. Concretamente, no pretendemos que el dermatólogo deje de hacer dermatología. sino que incorpore estos conocimientos, que trate a sus pacientes y que esos pacientes seguramente estén mejor.

Dr. Alberto Concolino
Especialista en Medicina Orthomolecular

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