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Revista N° 35


PEPTONAS PARA REJUVENECER EL ROSTRO
Energía vital en un enfoque integral del paciente

El envejecimiento es sinónimo de regresión y pérdida de vitalidad. Rejuvenecer, en
cambio, es alcanzar una mejor calidad y mayor expectativa de vida. Existe un nuevo
tratamiento que ayuda a lograrlo: las peptonas.

Con el envejecimiento, se pierden capacidades adquiridas durante la juventud y ampliamente utilizadas durante la madurez.

Tanto las enfermedades como el proceso de envejecimiento se deben a un déficit en las funciones celulares.

La revitalización restituye estos tejidos, órganos y elementos biológicos constitutivos, que se han perdido o deteriorado por el paso del tiempo o patologías agregadas, con el fin de que funcionen como en épocas biológicas anteriores al momento de la terapéutica.

El tratamiento con peptonas restaura y reactiva las funciones biológicas del organismo. Su éxito radica en su enfoque integral del individuo, de acuerdo a la vieja máxima de que “no hay enfermedades sino enfermos”. Sirve como tratamiento complementario (no alternativo) de las prácticas médicas tradicionales, y la duración de sus efectos varía en función del estado inicial del paciente.

Un poco de historia

El médico y profesor suizo Paul Nihans fundó la clínica La Prairie en 1931, que fue visitada a lo largo de décadas por destacadas figuras del mundo del espectáculo y de la política. En La Prairie, se aplicaban células vivas al paciente en forma directa, en principio con material procedente de ovejas. Un cambio en la legislación de estos tratamientos condujo a los actuales tratamientos con células liofilizadas.

La terapia alcanzó gran difusión cuando Niehans fue convocado en 1954 para atender al papa Pío XII, prácticamente agonizante y, logró recuperar la salud del Sumo Pontífice en seis meses. El Papa vivió cuatro años más con lucidez y vitalidad.

Alexis Carrel, médico y biólogo francés, también hacía implantes de tejidos, luego de cultivarlos. Por su parte, el cirujano alemán Hermann Küttner empleaba hipófisis para tratar disfunciones endocrinas.

En Rusia, el oftalmólogo Vladimir Filatov dio a la placenta un tratamiento especial, y el resultado se denomina precisamente placenta Filatov. El injerto de la misma para tratar ciertas patologías, en especial fístulas y falta de osificación de fracturas, dio resultados asombrosos. Aún hoy se usa placenta para recuperar tejidos, liofilizada o
hidrolisada.

Qué son las peptonas

Las peptonas son el producto de la degradación de una proteína. Se conocen también con el nombre de hidrolisados, oligopéptidos, proteolisados y lisados. Son altamente solubles en agua, lo que facilita su absorción y pasaje a la circulación hasta llegar al órgano diana, donde inducen la síntesis de proteínas.

Las peptonas tienen en el cuerpo humano una acción inespecífica y otra específica. La primera, común a todos los órganos, consiste en aportar elementos vitales, mientras que la acción específica de órgano u órgano-especificidad se caracteriza por mantener la secuencia molecular adecuada para conservar las características de las proteínas específicas del órgano que le dio origen, aunque sí pierde la característica de especie. Esta fracción órgano- específica de la peptona induce la síntesis de proteínas que el órgano necesita para restablecer su homeóstasis o recuperar su capacidad energética.

Los aminoácidos que contienen las peptonas son los exponentes mínimos de la estructura proteica, y constituyen el resultado final, absorbible y utilizable por el órgano y/o sus células.

Debe siempre tenerse en cuenta al momento de prescribir un tratamiento cuál es el órgano que más falla o falta, y cuáles le siguen en orden de labilidad.

En otros países, estos tratamientos tienen un neto espíritu de prevención: después de los 25 años, es común que los pacientes consulten para comenzar a frenar los signos del paso del tiempo.

En cambio, en Latinoamérica hace muy poco que comenzó a incorporarse esta filosofía, que se expande cada vez más fuera de los círculos sociales selectos en los que se hallaba circunscripta.

No obstante, este tipo de tratamientos conserva aún mitos y misterios.

Actualmente, se consiguen en el mercado diferentes productos que se diferencian entre sí por las técnicas con las que son producidos.

Cómo se constituyen las peptonas

Los tejidos están formados principalmente por células y por la matriz extracelular (MEC), que cumple funciones de sostén, nutrición, desintoxicación y protección.

En la MEC existen tres tipos de fibras: colágenas, elásticas y reticulares.

También hay células mesoteliales, fibroblastos, histiocitos, macrófagos, mastocitos, plasmocitos, reticulocitos, leucocitos, neutrófilos, eosinófilos, capilares sanguíneos, terminaciones nerviosas y colectores linfáticos.

En las células observamos una membrana externa formada por fosfolípidos, en la que se destacan tres tipos de permeabilidad: pasiva, activa y selectiva.

Esta última le permite a la célula captar del medio extracelular elementos de bajo peso molecular necesarios para su metabolismo, como dipéptidos y tripéptidos, y permite su penetración a través de un sistema específico de enzimas llamadas permeasas.

En el protoplasma, más concretamente en el retículo endoplasmático, se realiza la síntesis de las proteínas que caracterizan la función específica de la célula. También en el protoplasma se ubica el aparato de Golghi (relacionado con la secreción celular) y las mitocondrias.

El núcleo está rodeado de una membrana formada por dos capas discontinuas y porosas, y en su interior se encuentra la cromatina nuclear, compuesta por histona, ADN y proteínas.

El ADN contiene el código genético, codificado por las secuencias de las bases púricas y pirimídicas en la cadena de nucleótidos del gen, y su mensaje genético se transcribe al orden y la secuencia de los aminoácidos en las proteínas elaboradas por las células.

Cabe destacar que un gen contiene la información necesaria para una sola molécula de una peptona. El mensaje genético es transferido por el ARN a los sitios de síntesis de proteínas en el citoplasma. Estas proteínas incluyen enzimas, para cada una de las cuales existe un gen.

Todos estos elementos, tomados de un órgano sano, joven y vital, y sometidos a un proceso de demolición físicoquímica, constituirán las peptonas que se utilizan con fines terapéuticos.

Esta demolición puede efectuarse:

•Por métodos físicos (presión y temperatura).
•Por métodos químicos (ácidos o álcalis)
•Por métodos enzimáticos (con tripsina, papaína, pepsina, aminopeptidasa, quimiotripsina, carboxipolipeptidasa, etc.)
•Por métodos mixtos, resultantes de la combinación de dos o más de los anteriores.

Los órganos y tejidos están compuestos por proteínas simples, proteínas conjugadas, hidratos de carbono, lípidos, sales, oligoelementos y agua.

Las proteínas conjugadas en el proceso lítico (fosfoproteínas, cromoproteínas, nucleoproteínas, glucoproteínas, lipoproteínas, metaloproteínas, etc.) se separan en proteínas simples, que a su vez se desdoblan en péptidos (peptonas), polipéptidos y distintos subproductos derivados del grupo prostético (ácido fosfórico, porfirinas, nucleótidos, nucleósidos, etc.).

Así se obtienen en el producto terminado: péptidos, tripéptidos, polipéptidos, ácido fosfórico y ésteres, porfirinas, nucleótidos, nucleósidos, hidratos de carbono (hexosamina, ácido neuramínico, etc.), lípidos, coenzimas, sales, oligoelementos y cadenas de aminoácidos precursores de hormonas.

El peso molecular del producto final, de 6000 D, es ideal, ya que por encima de 9000 D el producto desencadenaría el proceso digestivo y, por lo tanto, sería degradado a aminoácidos sin capacidad organotrópica; mientras que por debajo de 4000 D carecería de organotropismo. El peso resulta entonces muy importante, ya que de él
depende su órgano-especificidad.

Las moléculas clave del envejecimiento

Acción de las peptonas

El aporte de nucleótidos provenientes de órganos sanos, con toda su capacidad vital, puede revertir el proceso de disfunción celular. Este material llega por el torrente sanguíneo al espacio extracelular, desde donde penetra a la célula gracias a la permeabilidad selectiva de la membrana, a través del sistema de permeasas.

Una vez dentro de la célula, el material de nucleótidos puede llegar al núcleo, donde despliega su acción sobre el ADN. El material también puede ser utilizado por la célula como material genuino en su metabolismo.

Esta acción órgano-específica de los nucleótidos fue ampliamente comprobada a través de la historia por numerosos investigadores, entre los que se destaca el doctor Hans Lettré de la Universidad de Heidelberg, quien comprobó tal propiedad utilizando como marcadores los isótopos radiactivos.

El bioquímico alemán Franz Schmid hizo sus comprobaciones mediante el uso de colorantes vitales como el rojo congo, y Kalb y Kolly Jones hicieron lo propio con materiales radioactivos como fósforo y azufre.

Las peptonas activan las respuestas orgánicas, restauran y revitalizan de forma específica. Sus efectos sintomáticos son a mediano y largo plazo, por lo que con su uso prolongado, el éxito del tratamiento está asegurado.

Protocolos propuestos para el tratamiento

Para tratar el envejecimiento, se recomiendan dos sesiones semanales.
En la primera, se efectúa mesoterapia con colágeno, elastina y placenta.
Durante la segunda sesión, se aplican tópicamente ampollas de colágeno, elastina y placenta.

El tratamiento se complementa con un apoyo basado en comprimidos orales de colágeno, elastina y placenta.

El uso de placenta produce iluminación e hidratación dermoepidérmica al tiempo que potencia el efecto del colágeno, proteína responsable de la firmeza y suavidad de la epidermis, como así también la acción de la elastina, proteína encargada de brindarle a la piel la capacidad de extenderse sin quebrarse.

Técnicas de revitalización celular
Estas técnicas se basan en:
•Biología celular.
•Nutrientes celulares órgano-específicos.
•Peptonas-lisadoterapia.
•Células liofilizadas.
•Ozonoterapia.
•Oxigenoterapia-cámara hiperbárica.
•Antioxidantes.
•Cotiledón placentario, placenta Filatov.
•Enzimoterapia.
•Timoterapia.
•Terapia con aminoácidos.
•Opoterápicos.

Estas técnicas consisten en la aplicación de peptonas, células, tejidos, órganos o glándulas provenientes de un mamífero (que en Argentina suele ser vacuno), con un nivel de energía vital mayor que los del paciente receptor.

El material aportado al organismo es transportado por el sistema circulatorio, y reconocido y tomado como propio por las células homónimas del receptor.
Sea cual fuere el tratamiento a efectuar, es imprescindible someterse a un “chequeo” previo de laboratorio, básico y obligatorio, que incluye hemograma completo, hepatograma, medición de niveles de colesterolemia total, HDL, LDL, glucemia, uremia y uricemia, y un proteinograma electroforético. A las personas con antecedentes de trastornos de la glándula tiroides, se les pide también un perfil hormonal tiroideo reciente.

Dra. Veronica Rolandelli

Si desea contactar al profesional, para realizar consultas y profundizar sobre lo expuesto en la nota, envíenos su correo a: info@conceptoestetico.com.ar

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