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Revista N° 40


NUEVOS CAMINOS PARA SER PADRES
Temas y técnicas de la ginecología moderna

En esta entrevista, el Dr. Sebastián Gogorza, reconocido experto en temas reproductivos, nos comenta sobre su carrera, los cambios tecnológicos y culturales por los que atravesó su especialidad, los distintos métodos de fertilización asistida y la importancia de la educación, tanto para los profesionales como para el público en general.

CE: ¿Por qué eligió esta carrera?
¿Qué influyó en su decisión?

Los temas reproductivos siempre me interesaron. Hice la residencia en ginecología en el Hospital Italiano de Buenos Aires, en la cátedra universitaria del profesor Arturo Arrighi. Él se había especializado en temas reproductivos, y me motivó a seguir ese camino. De hecho, fue mi padrino de tesis, sobre los problemas que sufren las mujeres por infecciones que pueden afectar las trompas de Falopio (las cuales, como sabemos, son necesarias para permitir el proceso reproductivo y que los óvulos se encuentren con los espermatozoides).

Con posterioridad, me convertí en jefe de la sección de reproducción del Hospital Italiano, y desde el año pasado, soy jefe del servicio de ginecología. También, siempre me pareció muy importante trabajar en sociedades científicas, como la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMER), de la cual soy presidente y a través de la cual hemos trabajado durante muchos años de forma ardua, tratando de acompañar a los profesionales y de acreditar a los centros para que se cumplan parámetros y normas de buena calidad, etcétera.

CE: ¿Cómo fue cambiando la carrera a lo largo de los años, en cuanto a lo tecnológico y a los conocimientos científicos?

Como decíamos recién, hoy en día en medicina, y especialmente en medicina reproductiva, hay que estar permanentemente actualizado. En realidad, siempre fue así, pero más hoy por lo vertiginoso que son los cambios. Uno debe realizar cursos de información y cumplir determinadas etapas, como para poder llegar a una situación óptima en cuanto a capacitación profesional. Estamos trabajando arduamente en elevar los estándares.

Por otro lado, tenemos que tener en cuenta que aproximadamente el 15 o el 20 por ciento de las parejas que buscan embarazos tienen trastornos reproductivos. En los últimos años, ha habido un incremento en su incidencia. Esto está vinculado a varios aspectos: trastornos alimenticios, ya que hoy en día la obesidad puede generar trastornos; tóxicos ambientales; el cigarrillo; situaciones de estrés; y un hecho muy particular, que es el de postergar la búsqueda del embarazo.
Hoy está claro que las parejas, con razones muy lógicas, buscan el embarazo de una forma mucho más tardía, y esta situación, cuando se busca el embarazo más allá de los 35 años, es un momento en que la fertilidad humana decae, y más se agudiza en la mujer. Después de los 37 o 38 años, ya el ovario va teniendo menos óvulos, y sumado a esto también los óvulos que están tienen más dificultades. Al unirse con el espermatozoide, no se unen bien los cromosomas y cuesta más embarazarse. Si se embaraza, hay más tendencia a perder el embarazo y, si prosigue el embarazo, también hay más tendencia a que nazcan mayor cantidad de chicos con algunos problemas vinculados al tema cromosómico. Es decir, hoy en día se busca el embarazo en etapas de sub-fertilidad. Esto hace que exista una dificultad creciente en lograr el embarazo.

Tenemos que trabajar en concientizar a la gente. Lo importante es que las parejas, las mujeres especialmente, conozcan que estas dificultades existen, y que en muchos de los embarazos que se logran mas allá de los 40 años, los ovarios ya están muy agotados. Entonces entran en juego los procedimientos de ovulación o donación de óvulos, de forma anónima, de una paciente joven, cuando el ovario de la paciente que busca el embarazo se agotó. Por otro lado, están los bancos de genes en el caso de que sea un problema del hombre.

"Tenemos que trabajar en concientizar a la gente. Lo importante es que las parejas, las mujeres especialmente, conozcan que estas dificultades existen y que en muchos de los embarazos que se logran más allá de los 40 años, los ovarios ya están muy agotados”.
- Dr. Sebastián Gogorza

CE: En cuanto a la concientización de los pacientes, ¿los mismos están informados o llegan con ideas equivocadas?

Muchas veces existe una sub-información en las parejas. Por ahí llega una de alrededor de 40 años. Están plenos, porque se han realizado profesionalmente. A nivel físico, se encuentran fantástico, pero muchas veces su capacidad reproductiva está en un franco deterioro. Y esto no siempre está bien informado. Otro tema importante es que creen que a través de las técnicas de fertilización asistida este problema se va a resolver fácilmente. Las técnicas de fertilización asistida consisten en ayudar profesionalmente al encuentro del óvulo y el espermatozoide. Cuando uno trabaja con el capital biológico de la pareja, ayuda a que se encuentren.

Esto tiene muy buen resultado si es una trompa de Falopio obstruida. En ese caso, el tema se resuelve con una técnica de alta complejidad. O, si es un factor masculino –por ejemplo, los espermatozoides se mueven menos–, se puede hacer una inseminación intrauterina, que es de baja complejidad. Generalmente, si las trompas están permeables y los factores no son de mucha envergadura, se empieza con la baja complejidad. Tiene alrededor de un 15 por ciento de éxito por intento. Se estimula el ovario en forma suave, para que produzca muy poquitos óvulos. Cuando estos crecen, después de 7 u 8 días, se aplica otra inyección y se ovula cerca de las 36 horas. Entonces, alrededor de ese momento, se prepara el semen y, con los espermatozoides más móviles, se lleva con una canulita al fondo del útero, haciendo una inseminación intrauterina.

Como dije, las posibilidades de éxito por intento son de un 15 por ciento. Se hacen entre tres y cinco intentos, logrando que un 50 por ciento de las parejas concreten el embarazo en ese lapso. Para las que no lo hacen o tienen un problema de mayor trascendencia, hay que ir a la alta complejidad, en la que el estímulo es mayor. Cuando están los folículos desarrollados, se induce la ovulación con otra inyección. Antes de que los folículos se rompan y salga el óvulo, se punza por vía vaginal y se obtiene el ovocito dentro del líquido folicular. El biólogo lo identifica con un microscopio, se le pide una muestra de semen al esposo y, en el laboratorio, se junta con el ovocito. Esa es la fertilización in vitro. La otra variante es cuando el problema masculino es más severo o cuando existe alguna otra razón vinculada a las características de los óvulos. En estos casos, se hace la ICSI (Inyección Intracitoplasmática de un espermatozoide), por la que el biólogo inyecta el espermatozoide dentro del ovocito en el citoplasma. Es otra técnica que también hoy en día tiene mucha importancia.

Siempre es aconsejable primero escuchar a la pareja, y luego hacer una correcta interpretación de su problema. Muchas veces puede resolverse de una forma realmente sencilla, generalmente con los diagnósticos y tratamientos convencionales, y se recurre a técnicas más avanzadas cuando la complejidad del tema así lo amerita.

Con la alta complejidad, los resultados varían entre un 35 y un 45 por ciento, según las edades de las pacientes. Sobre todo, luego de los 40 años, la calidad de los óvulos decae, así que, en esos casos, con óvulos propios los resultados son muy inferiores al 15 por ciento. Si la mujer no responde, o sus óvulos son reiteradamente de mala calidad, se recurre a procedimientos como la ovodonación , cuando la falla está en el óvulo de la mujer, o los bancos de semen, cuando está en el esposo.
Otra alternativa es la adopción. Hoy trabajamos con muchas entidades que nuclean a pacientes, como Concebir, con la cual hacemos campaña, como ahora en junio. Esta campaña en general está situada en el mes de la salud reproductiva, y consiste en informar sobre la preservación de la fertilidad. Este año nos concentraremos muy especialmente en oncofertilidad, que es otro tema de mucha trascendencia. Como sabemos, el cáncer se puede curar en una proporción mucho mayor que en años anteriores. Pero los tratamientos – quimioterapia, rayos o cirugías– pueden ser invalidantes para los fines reproductivos. Por eso, hoy contamos con procedimientos que nos permiten conservar tejido ovárico y muestras de semen; o bien estimular el ovario y obtener los ovocitos, que se pueden conservar muy bien mediante las técnicas de vitrificación. Una mujer puede hacer esto último, después emprender su quimioterapia, su tratamiento oncológico y, si logra curarse del cáncer, que hoy se logra en proporciones muy importantes, la pareja puede recurrir a sus gametas vitrificadas y ser padres. Es una campaña muy grande que vamos a hacer en junio, para que la población sepa que, ante un problema oncológico, tiene la posibilidad de preservar el tema reproductivo, que a lo mejor, en el shock del diagnóstico, no se razona tanto.

Dr. Sebastián Gogorza
Jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Italiano
de Buenos Aires y Presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMER)

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