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Revista N° 42


ENTRE LA TRADICIÓN Y LA NOVEDAD
Una doctora argentina analiza la dermatología moderna

Si bien el avance tecnológico transformó la medicinadurante el último siglo, algunas prácticassiguen siendo las mismas. En esta entrevista, ladermatóloga Nora Kogan, quien se desempeñaen Capital Federal, habla sobre todo lo que cambióy no cambió en su especialidad a lo largo de sus tres décadas como profesional.

CE: ¿Hace cuánto que está involucrada con su especialidad y por qué la eligió?

Hace más de treinta años que estoy condermatología. Si bien habían otras especialidadesque me gustaban también, elegí dermatología.Desde el año 1983, estoy en el HospitalRamos Mejía, y hace 20 años que soy médicade planta. Mis sub-especialidades, dentro dela especialidad general, son psoriasis y oncologíadermatológica. Las dos implican una muybuena relación médico-paciente. A los pacientesse los controla habitualmente, tanto en oncologíacomo en psoriasis, y nunca los das dealta finalmente. Con respecto a la parte oncológica: el exámen de los lunares, la prevencióndel cáncer de piel, los factores de riesgo comoel daño solar y las radiaciones ultravioletas,la fotoprotección que salió después comogran avance, la educación, todo esto tomó mucharelevancia en los últimos años. En cuantoa la psoriasis, es una enfermedad que se puedeprevenir y sobre la cual se puede educar.A través de todos estos años, prácticamentetreinta años que estoy en dermatología, aparecieronnuevos medicamentos, que realmentecreo que son hitos dentro del tratamientode las enfermedades. También, se dicotomizóla medicina clínica de enfermedades y la partecosmética. Aumentó toda la parte cosmética,de aparataje, de inyecciones como el Botox, elácido hialurónico y demás. Cuando yo empecéno existían y no se hacían. La parte de dermatologíaestética no es lo que más hago ni loque más me interesa. Pero bueno, también esun problema que muchos de los dermatólogosse han dedicado a eso y no a las enfermedades.Y en la dermatología hay más de 2 milenfermedades, muchas de las cuales son muyimportantes. Yo básicamente hago medicina einvestigación de drogas que se van a usar, porejemplo, en psoriasis a futuro. (Que es un camponuevo también, porque la Argentina no era un lugar donde se hacía investigación.) Aunqueno es investigación puramente argentina, es loque se llama un trabajo multicéntrico: muchospaíses, muchos centros, muchos investigadores.Investigación indistinta, de drogas que vana salir o no al mercado. Puede aprobarse o noaprobarse.

CE: ¿Hasta qué punto saben los pacientes acerca de los avances tecnológicos en diagnósticos y tratamientos, y cómo se los puede educar?

Esto de la educación y la información querecibe el paciente es sumamente importante.A veces sucede que viene un paciente y dice,“No, porque yo consulté hace cinco años…”Y hacecinco años no existían determinadas pautasni determinados tratamientos que ahora síexisten y se pueden dar. Respecto de lo quecomentábamos antes, de la fotoprotección, es muy importante. Ya se sabe que los bebés nose pueden exponer al sol, que no se les puedeaplicar pantallas solares hasta los seis meses.No se ve, como antes, que se le poníanbronceadores. Se puede llegar a la población através de campañas. Los medios clásicos y televisivosllegan en forma importante a la población,más la educación que cada médico puedabrindar, pero esto es más acotado y lo otro esmás masivo. Hay cosas para las que antes nohabía tratamiento. Se diagnostican varios casosde lepra semanales en un hospital, y vos decís,“¿Cómo?¿Existe la lepra, todavía?”Y sí, existe,llegan pacientes con lepra. Como llegan pacientescon tuberculosis. Y uno tiene que hacertodavía el control, el reconocimiento, ypensar en eso. Si no pensás en eso, no lo vas a diagnosticar nunca.

"Creo que tenemos la misma formación, la mismadedicación que en Europa. Los recursos no son losmismos, pero bueno, ya en la Argentina estamosacostumbrados a esa falta de recursos”.
- Dra. Nora Kogan

CE: Es interesante cómo van cambiando los hábitos de la gente. Actitudes que antes eran comunes, ahora están casi prohibidas.

En los 1900s, la gente iba a la playa todavestida. Después, en los años 1970s, fue la adoraciónal sol, por ejemplo. Se unía estar bronceadocon estar sano, con estar bien, con estarsaludable y optimista. Hoy, eso está cambiando.Una de las cosas que está cambiando eseso de que si estás bronceado, estás bien. Es alrevés. Estar bronceado ya es un signo de dañoa la piel. Cada uno va a tener el color de pielque tenga. Si uno es blanco, es blanco. Y si unotiene un fototipo más alto, un fototipo morenoo negro, bueno, tendrá ese fototipo. No hayque buscar el bronceado. Ojo, todavía se busca.Las camas solares existen, son de radiaciónultravioleta. No son para nada recomendables.

A lo único que va a llegar el paciente es a envejecer más su piel, tener más manchas en la piel,tener más arrugas en la piel y eventualmentellegar al cáncer de piel. Es imposible no exponerseal sol, porque uno vive en la calle, al airelibre. Uno está permanentemente recibiendoradiaciones ultravioletas que, si uno va a estarmás horas, se recomienda fotoprotección, diariamentey todo el año. A todos los pacientes se les recomienda fotoprotección, y más aun sihan tenido antecedentes de cáncer de piel.

CE: También es interesante que, como usteddijo, a los pacientes oncológicos “nunca se los dade alta finalmente”. Lo que implica una relaciónprofunda con el paciente. ¿Cómo es estarelación delicada?

Uno cuando ve al paciente por primera vez,obviamente, va a estar pensando en el diagnóstico.Si es un cáncer de piel, lo tenemos queconfirmar primero, generalmente tomándoleuna biopsia al paciente. Dos, tres o cuatro milímetrosde piel. Hay que confirmar lo que sevio clínicamente – determinadas pautas tras lasque se puede sospechar de un cáncer de piel –con lo que dice el patólogo, que después confirmao no. Una vez que está confirmado, engeneral, se recomiendan los tratamientos quirúrgicos.Todo esto hace que uno vea al pacientevarias veces. Primero, para hacerle eldiagnóstico, para corroborarlo. Luego, para indicarleel tratamiento. Si el dermatólogo es cirujanotambién puede hacerlo, si no, se derivaa un cirujano plástico o un cirujano oncológico,se hace el tratamiento y después el pacientetiene que sentirse controlado. Nosotros lovamos a seguir controlando. Durante el primeraño, cada tres meses. Durante el segundoaño, cada cuatro meses. Durante el terceraño, cada seis meses. En realidad, el pacienteque ha tenido un antecedente de cáncer depiel, conviene controlarlo dos veces al año. Si,en el transcurso entre una consulta y otra, elpaciente ve alguna lesión que le resulta sospechosa,por supuesto que puede venirse a controlarantes. Pero si no, un seguimiento cadaseis meses es lo que se recomienda. Hay algoque es cierto: el paciente que tuvo un cáncerde piel tiene mayores chances que otros de tenerun segundo, por el trasfondo genético, porla exposición, y por eso el control tiene queser siempre. También, la gente que no tieneantecedentes de cáncer de piel o tiene un familiarcon cáncer de piel, se recomienda unavez al año controlar toda la superficie de lapiel, lo que implica el cuero cabelludo, la cara,el cuello, los genitales, las palmas, las plantas,los miembros. En un buen examen de lapiel se van a medir los lunares que tiene, se losva a observar con dermatoscopio. En generalla relación con el paciente se establece, siemprehay un feeling entre el médico y el paciente.Hay que lograrlo, porque eso va a adheriral paciente al tratamiento y al seguimiento. Sino se adhiere, es imposible. Sin que el pacienteesté adherido, sin una buena relación entremédico y paciente, es imposible hacer ningún tratamiento.

Dra. Nora Kogan
Vicepresidenta de la sociedad latinoamericana de psoriasis

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