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Revista N° 47


NUEVA MEDICINA GERMÁNICA
Las conexiones entre la psiquis, el cerebro y los órganos

La medicina convencional considera que las enfermedades son expresiones de un mal funcionamiento del organismo. Pero, según el Dr. Ryke Geerd Hamer, son reacciones biológicas que buscan asistir al cuerpo. Ante una situación de crisis, los órganos, dirigidos por el cerebro, se preparan para combatir el período de estrés, y es este proceso el que se interpreta como una enfermedad. En esta nota, elaboramos las tesis del Dr. Hamer.

El Dr. Ryke Geerd Hamer es el fundador de lo que se conoce como Nueva Medicina Germánica. Según el Dr. Hamer, las enfermedades no serían, como se supone tradicionalmente, errores del organismo. En cambio, son un “programa especial
con sentido biológico” (SBS) que pretende a sistir al paciente durante un período de estrés. De ser así, se trataría de un duro revés para la medicina moderna y convencional. Lo que se entiende por “enfermedad” n o e xistiría c omo t al. Todo
tendría un sentido específico. A continuación, a partir de las explicaciones ofrecidas por la autora y docente Caroline Markolin, creadora del sitio LearningGNM, dedicado a difundir las ideas del Dr. Hamer, repasaremos los puntos más importantes
de la Nueva Medicina Germánica.

La primera ley biológica

El Dr. Hamer insiste en que toda enfermedad –o SBS– parte de un Síndrome de Dirk Hamer (DHS). Es decir, un shock que sacude la psiquis, el cerebro y el órgano correspondiente. Se trata de una situación emocional sorpresiva o inesperada,
quizás promovida por una separación, una tragedia, una pérdida personal, etcétera. (No están contemplados los casos de desnutrición, envenenamiento o lesión, que también producen daños físicos.) El paciente no está preparado para afrontar la situación, y el SBS es la respuesta del cuerpo. Por eso, la Nueva Medicina Germánica habla de conflictos biológicos, no psicológicos. Los animales sufren el mismo proceso, pero los disparadores, en sus casos, siempre son concretos:
la pérdida del territorio, la muerte de sus crías, el peligro de un depredador, etcétera.
Los humanos, mientras tanto, interactuamos con nuestro contexto tanto literal como simbólicamente.

Por lo tanto, nuestros conflictos pueden adoptar un nivel figurativo. Abandonar nuestra casa puede disparar una sensación de pérdida territorial.

Un fracaso laboral se convierte en un ataque personal. Una mala relación grupal puede generar un sentimiento de abandono.
En el nivel de la psiquis, el individuo está estresado.

En el plano cerebral, la situación inesperada, el DHS, impacta en una región específica.
A través de una tomografía, se pueden observar varios anillos concéntricos, anteriormente entendidos como fallas técnicas en la visualización mecánica.

Sin embargo, en 1989, la empresa alemana SIEMENS comprobó que, aunque la tomografía se repita una y otra vez, desde diversos ángulos, la misma configuración de anillos aparecerá en cada intento.

Cada tipo de conflicto genera una configuración diferente. Por ejemplo, si el paciente se siente atascado, o incapaz de moverse o escaparse, entonces la corteza motora del cerebro se ve impactada. Orgánicamente, el conflicto es transmitido al órgano correspondiente, donde se activa el SBS apropiado. Esta reacción busca mejorar el
funcionamiento del órgano durante el conflicto.
Por ejemplo, si un macho (es decir, tanto animal como humano) sufre una pérdida territorial, entonces el área del cerebro que controla las arterias coronarias es afectado, y la pared interna de las arterias empiezan a ulcerarse. El paciente, entonces, sufre angina. Pero esta reacción tiene una lógica: aumentar la luz del vaso coronario, para bombear más sangre hacia el corazón y estimular al macho en un momento en el que, teóricamente, busca retomar su territorio perdido.

Este proceso, que coordina la psiquis, el cerebro y el órgano, se ha repetido durante millones de años. En un principio, cada reacción era promovida por un “cerebro” propio del órgano – como todavía ocurre en las plantas– aunque, con los milenios, los animales y los seres humanos desarrollaron un cerebro principal, que coordina
cada SBS.

La Redacción


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